jueves, 10 de mayo de 2007

Tiempo muerto ( V )

Paciente:

Estoy sumida en una profunda angustia, doctor. Héctor, el hombre del que le hablé el martes, me dejó un mensaje en el contestador donde me pide que le conceda un tiempo para pensar en lo nuestro. Pero resulta que tiene mi colección completa de compact-disc de música clásica con todos los fascículos que yo coleccioné todos estos meses... Aníbal me hizo lo mismo, y todavía no recuperé mis obras completas de Borges... Federico nunca me devolvió mis tomos de Grandes Pintores Universales, y ese muchacho de yoga al que invité a cenar, estoy casi segura que es el que me robó la Nikkon... estoy exhausta doctor, los hombres representan para mí una pérdida constante...si, ya sé: sé lo que simboliza la pérdida constante, ya lo hablamos; pero yo vuelvo a cometer el mismo error, y las cosas que más quiero me las despojan, siento que todo lo valioso mío, los hombres me lo sacan... no sé... me viene a la memoria el dibujo que le traje a usted, para que me lo interpretara, ése que hice a los seis años, donde estoy mirando para arriba con las manos extendidas, como pidiendo algo, o dando algo, como usted acotó brillantemente... ese dibujo es lo único que pude rescatar que tiene un valor para mí... a propósito, ¿cuándo me lo va a devolver, doctor?

Psicoanalista:

¿Qué dibujo? Usted nunca me dió ningún dibujo, che.

Tiempo muerto ( IV )

Paciente:

- Algo falla en mí. No puede ser. Intento comunicarme pero no puedo. ¿Por qué hay algo que no se puede decir con palabras?
¿Por qué hay escenas terribles que se me repiten en la vida? No es invento mío ¿eh? Personas que no se conocen entre ellas terminan diciéndome las mismas cosas...
Entonces soy yo, doctor, no hay nada que hacerle, ¡soy yo! ¿Es que me da miedo crecer, acaso? ¿Será que estoy pidiendo a mi padre que me de permiso para ser un hombre? ¿Habrá algo en mí que me impide ser yo? ¿Cuántas veces voy a tener que presenciar las mismas cosas? Ya sé cómo va a terminar todo, ¡pero no lo puedo parar! ¿Qué querrá decir que no lo puedo parar?
Son muchas preguntas, doctor, y yo necesito respuestas...¡me entiende?¡yo necesito respuestas!

Psicoanalista:

- Es que usted se formula mal las preguntas, y por supuesto, no puede alcanzar las respuestas...

Paciente:

- Ah, claaaro, eso se dice muy fácil ahí sentado... ¿y cuál sería una buena pregunta, a ver?

Psicoanalista:

- Ésa...

Paciente:

- Ahhh, esa... pero ¿y entonces cuál sería una buena respuesta?

Psicoanalista:

- Ésta.

Tiempo muerto ( III )

paciente:

- No puedo dejar de soñar con María. Ya sé lo que hablamos: es mi ex-mujer y pertenece al pasado. Mi presente es Dora. Yo no le digo que no, Dora es mi mujer actual, yo la quiero muchísimo y de verdad se lo digo, con ella encontré la tranquilidad que buscaba, sé que representa un equilibrio en mi personalidad fóbica como usted la llama, era lo que me convenía y le agradezco que me lo haya hecho entender, por eso me casé con ella... ¿no?
Ella me da muchas cosas, sí... pero me pasa que me despierto y resulta que soñé con María ¡otra vez!: que la busco por todas partes, que logro encontrarla, pero ella me desprecia o me deja esperando, siempre rodeada por otros hombres... siempre sueño lo mismo. Mi vida despierto es con Dora, pero mi vida dormido es con María. Y así estoy, entre María y Dora, entre Dora y María....yo no sé, doctor, estoy desesperado, cuando estoy con Dora casi ni me acuerdo de María, pero de repente ¡páfate! se me aparece. Y no sé si me está mirando Dora o María. Cuando me despierto siento que estuve con ella y la miro a Dora y no sé quién es, o quien soy yo...
Me atormenta, esto me atormenta, estoy con Dora, con María, con una, sin la otra, con las dos o con ninguna... yo no sé, realmente, estoy en una situación terrible... ¿me explico? ¿me entiende lo que me pasa?

psicoanalista:

- Entiendo que usted se encuentra en una situación mariadora...

lunes, 7 de mayo de 2007

Tiempo muerto ( II )

Paciente:

- Lo que yo no entiendo doctor, es por qué, si yo me levantaba a la mañana contenta, me hacía mi mate de leche, corría las cortinas del pasillo con ese ruido tan lindo que hacían las cuerdas con el toldo, regaba las plantas, hablaba con mis gatos, y mientras salía el tarado de Mauro Viale por la tele, yo comía tostadas mientras caminaba por toda mi casa, que era inmensa, y cantaba, cantaba... y veía el sol que llegaba a la ventana, y escuchaba las tórtolas y veía a mi gato que las quería cazar saltando en el alféizar de la ventana, y mientras tomaba mate hablaba por teléfono, o colgaba la ropa y al mediodía me llamaba mi marido, y después venían mis alumnos, y cuando empezaba a caer la tarde me ponía a pensar qué iba a hacer de cena, entonces bajaba e iba al supermercado, y pasaba por el kiosco y me compraba una “Punto y Ganchillo”, e hinchaba las pelotas, y después llegaba mi marido del trabajo, y me abrazaba, y yo lo abrazaba a él, mientras me preguntaba cómo había estado, qué lío habían hecho los gatitos... y después mientras cenábamos mirábamos a Gasalla... ay, doctor... yo me doy cuenta que tenía mi casa, mis plantas, mis gatos, mi marido, yo tenía todo doctor, si yo era feliz... entonces ¿por qué me separé?, ¿por qué doctor, si yo tenía todo lo que quería, por qué me separé?

Psicoanalista:

Por eso. Por eso mismo.

Tiempo muerto ( I )

paciente:

- Doctor, resulta que soñé que estaba como en un púlpito, o algo así, pero no era una iglesia, yo le hablaba a alguien que me escuchaba pero que yo no veía, y le decía toda una cosa...y hablaba, a veces despacio, pero a veces como que me encolerizaba... en eso me desperté y como todavía me acordaba de lo que hablaba, lo escribí. Traje el papelito, se lo voy a leer ¿está bien?

psicoanalista:

- ...

paciente:

- bueno, yo se lo leo... “ lo que fue que hace reverencias, un presente que una vez fue cierto...un sentido se muda y el futuro que está siendo... soy un payaso de mi pasado...lo que aún no ha tenido lugar se nombra, espero y sueño que hablo otra lengua para no entenderme a mí mismo, por si hablo... por si sueño algo prohibido para no denunciarme... duelo, velo por lo no nacido, lo no llegado...que en su aparecer perecerá... toda espera perecerá... todo dolor perecerá...lo nuevo me desconoce, su luz construye otro paisaje...”

psicoanalista:

-mmm.....

Paciente:

- ¿por qué será que me pasa esto que está escrito acá?

psicoanalista:

- (...) ... (...) ahá. Bueno, bueno, dejamos acá, seguimos el jueves.

En derredor a los Tiempos Muertos

La noción de imaginario social aparece como explicativa a la hora de caracterizar un marco de época. Es el filósofo Castoriadis quien nos dice que se trata de una noción que da a la funcionalidad de cada sistema institucional, su orientación específica, que sobredetermina las elecciones de los sujetos y las conexiones de las redes simbólicas, que son creaciones de cada época histórica, y que modelan una manera singular de vivir, de ver y hacer la propia existencia de las personas, su mundo y sus propias relaciones con otros y consigo mismas. El imaginario entonces, es un estructurante originario, un significado-significante central, fuente de lo que se da cada vez como sentido indiscutible e indiscutido, soporte de las articulaciones y de las distinciones de lo que importa y de lo que no importa, origen del exceso de ser de los objetos de nuestra vida práctica, afectiva e intelectual, de los objetos individuales y colectivos que nos instituyen.

Violentando este concepto, podemos decir que en el gris imaginario porteño, ese magma hecho de ironía, individualismo, dulce de leche, pose cínica y superada, avivada, fúlbo (que no es el deporte nacional , sino el truco (la mentira con cartas) y la estafa, el negociado con papeles), codicia y especulación, desprecio, vacaciones, cancherismo de barrio, carne al asador, entre otros ingredientes, también se cuece el psicoanálisis, porque los porteños tenemos todo lo que tiene que tener un winner, pero, lamentablemente también un inconciente, al que, claro, hay que domesticar, porque molesta (sobretodo a la noche). En el frenesí por hacer platita –vivimos en la Reina del Plata- por hacer “argento” –vivimos en la Argentina, donde el dinero es un fin y no un medio- no hay lugar para la angustia y la soledad. Eso es para los loosers, los que caen en la melancolía o peor, en depresión, cosas tan improductivas, che. Así es que llegamos a nuestro mecánico del bocho para que lo afine y desempaste las bujías, no sea cosa que desentone con nuestro automóvil (el que tenemos o el que ambicionamos tener) soporte identitario por excelencia. Claro, el psicoanálisis pasa a ser así un componente más de la industria cultural, y si se demora, entonces nos vamos a las neo-terapias fast-food. Es que el deseo nos juega malas pasadas: la sexualidad nos desboca (nos hace irnos de boca) así que es mejor convertirla en funcional y racional al servicio de nuestras (creemos que lo son) ambiciones.

O quizás el psicoanálisis pueda ser otra cosa. Pueda, con buena ventura, advenir en un espacio de resistencia, una escena para pensar, para construir un sentido en esta vida de vorágines sin sentido. Quizás haya un sujeto de pensamiento allí donde afirme que algo es posible cuando se asume una declaración de imposibilidad. Que en esa escena, en esa temporalidad, algo sea dicho, que emerja una palabra plena, aunque sólo sea un fragmento del decir (de quien habla, de quien dice lo que escucha en ese hablar), un instante que ponga en juego la totalidad de nuestra vida, resignificándola hacia el pasado y hacia el futuro. Hay una diferencia entre pensar a esta escena como cuestionadora de nuestra vida y de la cultura en la que vivimos, a pensarla como una técnica auxiliar destinada a mejorar nuestra conducta para alcanzar la eficacia en nuestra “carrera de la vida” (el currículum vitae).

Pienso en lo que dice el escritor Eliot: “No cesaremos de explorar, y el fin de nuestra exploración será llegar donde empezamos, y por primera vez, conocer el lugar”. ¿Será posible que eso suceda? ¿Estaremos a tiempo aún, antes de que sigamos pavimentándonos con cemento neurótico? Quizás hayamos perdido ese formidable optimismo que hizo decir a alguien como Hegel, que nuestro tiempo es un tiempo de nacimiento y de tránsito a un nuevo período. Un tiempo de tomar conciencia plena de lo que se está viviendo. Un tiempo dentro de otro tiempo -la temporalidad del psicoanálisis- donde se rompa con el mundo de la propia existencia y el mundo de ideas vigentes allá afuera y acá adentro de cada uno, para entrar en un trance, el del sujeto entregado al trabajo de su transformación.

La escena que funda el psicoanálisis fractura la relación temporal entre pasado y presente, e instaura la relación del Antes con el Ahora, una relación –dice el filósofo Benjamin hablando de la narración- que es dialéctica: no es de naturaleza temporal, sino figurativa, es pensar como movimiento configurador, como hacedor de formas, y también como una forma de vivir la propia existencia. No es algo que se desarrolla, sino una imagen de brusca discontinuidad. Las imágenes dialécticas no son imágenes que reflejen un “real”, el lugar donde las encontramos es en el lenguaje viviente.

Un pensar como figura política, como movimiento subjetivo,que produce un efecto de amor (“sustancia explosiva”, dice Freud): identificación y deseo de poseer el objeto amoroso. Narcisismo herido por el sólo hecho de vivir, que busca su cura, que busca ser escuchado, atendido, cuidado. Un efecto amoroso, con su lógica propia, como en la creación estética. El amor y la belleza, dos perfiles que conforman un mismo rostro, una misma conmoción hecha de dolor y de placer, provocando una condición de posibilidad para el sentir, para el pensar. Eros, como fuerza, pulsión de vida y Psique, el alma para los griegos. En la escena analítica, un amor sucede: es el amor transferencial, que permite transferir lo olvidado y los afectos congelados en el tiempo “real” para desencapsular lo oscuro y ponerlo a la luz. Mirar lo temido, pensar la angustia. Pensar la propia vida como un hecho estético, con el propósito de embellecerla. Un pensar artístico sobre sí, un hacer de la vida propia una obra de arte.

El trabajo dentro de la temporalidad analítica es el trabajo de desgarradura de lo existente, de lo instituido, para buscar o añorar lo indeterminado de algo desconocido, en una temporalidad que es mensajera de que algo nuevo quizás se aproxime: uno mismo. Se trata de pensar en otra temporalidad, salirse del cronómetro para entrar en otra lógica, una lógica “muerta” para la producción capitalista, para el entretenimiento distractivo. Entrar entonces en “tiempo muerto” para el amo, un tiempo separado del suceder cíclico del reloj, pero viviente, trepidante para quien quiere hacer otra cosa que lustrar sus grilletes.

Siguen entonces, de aquí para arriba, los tiempos muertos, escenas del Antes, escenas del Ahora...

domingo, 6 de mayo de 2007

"Despojos" 9

"Despojos pinamarenses"
el periódico que muestra sin asco la otra cara
del Encuentro Bucal “coros en el bosque”

año 1 número 9

EDITORIAL DE DESPEDIDA

Finalmente, nuestras playas, calles, senderos y hoteles, ya se encuentran desinfectados de invertidos que disfrazados de coralistas asolaron nuestros pinares. Triste saldo han dejado los degenerados: nuevos invertidos se han sumado a sus filas, enlodando aún mas al movimiento bucal argentino. Esperamos que en 2007 las hordas desaforadas elijan otras aguas, otras arenas, otras sábanas, para efectuar sus bajezas. Si así no fuera o fuese, nuestro periodico alli estará para combatir y denunciar a LOS TUNANTES Y MEQUETREFES QUE SALPIQUEN Y MANCHEN AL PINAR.
Hasta mas vernos, pinamarenses.
¡ viva el pinar de rocha !
¡ Valentía y patriotismo ¡
¡ Salud y heroícidad !
¡ Del tuyú y simbad el marino !


FALSA KLEINE ELFE (PEQUEÑA NINFA) ENGAÑA A
DIRECTOR DE TALLERY ÉSTE LE CEDE SU PUESTO
SEDUCIDO POR PROMESAS DE FELLATIO

Conmoción y bemoles en establecimiento educativo del pinar

Pinamar. Télam (eto) por Horacio Verguiti, nuestro periodista apostado en el lugar.

Nuevamente hubo de cometer tropelías y desmanes una contralto del lamentable grupúsculo calante “Alde Roce”, haciéndose pasar esta vez por una ninfa del lago, aprovechando su algo escasa estatura. El domingo próximo pasado en horas de la tardecita, ya en las postrimerías de un taller coralista que flaco favor le hizo a su antecesor de 2006, encontrábase un afamado maestro de coro escrutando a las coristas presentes, cuando la citada floja de cascos comenzó a seducirlo, cantándole una canción impartida en ese espacio como estudio y perfeccionamiento denominada “Vasija de Barro”. Violentando la poesía y sacando de contexto uno de sus versos, la susodicha le susurró al oído del maestro bucal: “yo quiero que me la entierren como a mis antepasados”. Hábil de entendederas, más débil de cremalleras, el afamado de inmediato le ofreció su cetro y trono para que ella tomase las riendas del mencionado taller. Sin ética y sin estética, la pequeña bucalista quedóse tiesa sobre un banquito cual ekeko de los andes. Rescatada por un esbelto tenor colega bucalista de tan incómoda situación, la malviviente procedió a mezclarse entre los faunos potoriqueños y dióse a la fuga, no sin antes reincidir en el robo de las dentaduras de la rama femenina del grupúsculo calante.


TENOR DE DESCONOCIDA DINASTIA DENUNCIA
HECHOS POSTREROS AL VIL ENCUENTRO

Temblorosa y trepidante conmoción en resort Bora-Bora

Pinamar. Télam (eto) por Horacio Verguiti, nuestro periodista apostado en el lugar.

Un integrante de rango dinástico ignoto llamado Oscar II , alias Johann Tenorio, de un grupúsculo que ya no vale la pena ni mencionar, hizo llegar a nuestras oficinas “cumpliendo con su deber de denuncia” un hecho postrero acaecido en la ya mencionada casa de retiro estival. Relata este caballero que “una conspicua contralto de costumbres libidinosas (como la de ofrecer fellatios en público) y una conspicua soprano ex-habitante de la habitación conocida popularmente como "Puerto Pollensa" (nótese la encendida verba de este espontáneo cronista) llevaron a cabo un último y lamentable hecho escandaloso que trajo inquietud en el Centro de Mediciones Sísmicas Costero (CENDEMEDISISCOS) y por efecto mariposa también a la Mezquita Cuidadora de Temblores Orientales (MEZCUIDETEMOR), debido a que una conspicua soprano conocida como “Dulcinea”, al quedar en brazos de Morfeo “según propias declaraciones, ronca como una locomotora" algo que sacó de sus casillas (ya que duerme en casilleros) a su colega, que tuvo “que abstenerse de conciliar el sueño, ensordecida por tal estrépito”, según J.Tenorio. Parece que ya desvelada, la plebella intentó vanamente realizar robos y fellatios por las inmediaciones. Lamentable es para el movimiento bucal argentino, que las bellas melodías que éste profiere aún en pocos conciertos a lo largo y ancho de nuestra República, queden ensordecidas por estos estertores intimidantes de una de sus integrantes. Contradicciones de un movimiento en crisis.

BREVES

Azoradas mucamas encontraron inscripciones en los lechos matrimoniales de barítono greco-romano y tenor de diapasón diminuto y de sopranos también invertidas. En el primero de los camastros podía leerse “aquí ardieron “Cremita” y “Violeta”. En tanto que las oriundas de Lesbos escribieron “aquí vibraron “Sandra” y “Celeste”. Más turbadas que otras veces, las mencionadas mucamas procedieron a borrar sendas obsenidades, no sin antes santiguarse a Santa Cecilia.

Muy orondos pudieron observarse a ciertos integrantes de “Alde Roce” engullir desaforadamente cordero al asador en señorial parrilla “Me pasé un poquito” enclavada en la ruta 63, km. 1 (7100) en la Dolores de nuestra querida provincia de Buenos Aires, República Argentina. Comensales aún atemorizados relataron que la contralto allí presente, aduciendo ser conocedora de costumbres de la baja península itálica, profirió sendos eructos que dejaron perplejos y boquiabiertos a los presentes.

¡ Ultimo momento !

CORRESPONSAL DE LA GRAN DEMOCRACIA DEL NORTE
VITUPERA Y MANCILLA A ENHIESTO APOSTADO LOCAL

Estupor de peso y alta conmoción en oficinas de nuestra redacción

Pinamar. Télam (eto) por Horacio Verguiti, nuestro periodista apostado en el lugar.

Como todos los años, las valientes denuncias de nuestro hombre apostado, despiertan arteros ataques por los intolerantes de siempre. Tal es el caso de Marcela Carolina Callazo, vocera del Imperio que intenta vanamente denostar la hombría del honorable Horacio Verguiti. Con toneladas de falsos argumentos no se tapará la luz de la verdad que irradian los puños del inquebrantable Verguiti. Desmentimos con énfasis que este bienpensante escriba no pertenezca a la agencia que funciona junto a “Despojos pinamarenses”. Verguti no es un “pinamarense psicópata cuya patología principal se trataría de una rareza pocas veces vista: al entrar en contacto con la arena de la playa se convertiría en un sexópata acosador, afecto a detectar mujeres bellas e intentar secuestrar a las sílfides en cuestión hacia lo profundo de las aguas”, como afirma Callazo. Sabido es que las mujeres entran a las aguas por propia voluntad cuando reconocen a Verguiti como un miembro destacado de nuestra comunidad. Tampoco es verdad que nuestro apostado se esconda tras la identidad de un tenor del disonante grupúsculo “Alde Roce”, que –esto es verdad- tiene bellísimos cantos y es un gran miembro de dicha agrupación.
¡Ríndete Marcela Carolina Callazo y tendrás un uício ústo!